miércoles, 25 de junio de 2014

La Isla de las Flores


Una muy buena profesora que tuve, hace un tiempo en la facultad, dijo algo como: "no tiene sentido intentar separar forma de contenido, porque una cosa es, al mismo tiempo, la otra". Es una gran verdad.

No solo de largometrajes esta hecha la vida cinéfila, por eso recordé este corto documental brasileño que me fascinó la primera vez que lo vi. Y al debatirlo con otras personas, el comentario fue: "¿Cómo te va a parecer genial? Es un horror lo que cuenta". Ok, ahí es donde forma y contenido se ponen en debate.

El relato del corto es lo terrible. La manera de contarlo en brillante. Todo comienza con la explicación de cómo se producen los tomates, se distribuyen, se compran, se consumen, se tiran y llegan sus restos a la Isla de las Flores. Bien, hasta ahí suena a documental de Discovery Channel. El problema es lo que pasa en esa última instancia: cuando estos desperdicios ya fueron revisados por los cerdos para alimentarse, se le permite a la gente marginal buscar comida allí.

¿Cómo contar esto? Gracias a su director, Jorge Furtado, la forma es acá lo que cobra protagonismo y hace que este corto sobresalga y permanezca vigente aún hoy. Porque desde una supuesta narración en off con postura científica, se explica lo que sucede. En vez de ir al golpe bajo, se toma una falsa distancia y se simula la objetividad de la ciencia. ¿Qué distingue al ser humano de los animales? La respuesta no es "la conciencia, el alma, el pensamiento". No, la diferencia es "el telencéfalo altamente desarrollado y el pulgar oponible". Ah, y ser libre. Pero esa es otra cuestión, porque en la Isla de las Flores (con ese nombre que suena tanto a burla del destino), la libertad no distingue a los humanos de los cerdos.

Es uno de los mejores cortos que he visto hasta ahora. Es inteligente, irónico, sagaz. Una obra maestra de la forma al servicio del contenido. Son 13 minutos que los van a dejar boquiabiertos. Mírenlo. Mírenlo ya, acá se los dejo. 




Título original: Ilha das Flores
Duración: 13 minutos
País: Brasil
Año: 1989

viernes, 13 de junio de 2014

Old Boy (versión original)

Egg Films

Tuve que ver "Old Boy" para la facultad. Ya no recuerdo el motivo. Pero lo que nunca me voy a olvidar es lo fabulosa que me pareció esta película, aún teniendo un montón de elementos a los que habitualmente les escapo. Ahora se va a estrenar la remake estadounidense y es difícil no pensar: la van a arruinar. Hasta que no la vea, no puedo opinar, pero les aviso que no va a ser fácil siquiera igualarla. ¿Por qué? Porque "Old Boy" es un filme surcoreano sublime. Violento, sí; retorcido, bastante; pero, sobre todo, es genial. 

Tampoco pasa tanto por el argumento, sino por el modo. Igual les cuento: un hombre común es encerrado en una habitación por quince años, y no sabe el motivo. Solo tiene un televisor, por el cual se entera de que su mujer fue asesinada y él es el principal sospechoso. Un día lo dejan libre con la consigna de resolver por qué se mereció ese encierro. Solo tiene cinco días para averiguarlo. Bien, atrapa. Es que, finalmente, es un thriller, pero "a la surcoreana", o sea, distinto a lo que estamos acostumbrados a ver. Es tentador decir qué imágenes quedan grabadas en la retina, pero no quiero dar detalles que hagan suponer el final. Aunque si lo dijera, créanme, no adivinarían jamás el desenlace. Jamás. 

Cuando el cine norteamericano nos presenta una película de suspenso, la miramos tratando de adivinar quién es el malo encubierto, si lo que pasa es cierto o son alucinaciones o cómo se escapará el héroe de x situación. Acá la cuestión es más compleja. El protagonista debe indagar en su pasado para descubrir por qué le pasó lo que le pasó y así, además, vengarse. No hay un antagonista en el sentido clásico, porque él puede ser el culpable de su desgracia. La respuesta a todo es tan intrincada y se descubre de una manera tan sutil, tan delicada, como el aleteo de una mariposa (no me puse cursi, si la ven van a saber a qué me refiero).

"Old Boy" es sublime. Es la violencia más sanguinaria mezclada con la poética del amor. Es una secuencia de pelea "a lo Tarantino" (aunque él se inspira en Oriente y no al revés) unida a planos de gestos llenos de humanidad. Es venganza y es pasión. Todo con una fotografía magistral y un ritmo que no da tregua. O sea, no es la típica película asiática con la que temés dormirte "porque no estás acostumbrado a ese tipo de cine". Ni por asomo. No vas a despegar los ojos de la pantalla. 

"Old Boy" es parte de la "trilogía de la venganza" del director Chan-wook Park. Aún no sé como es la versión yanki, pero les puedo decir que la original es genialidad pura. Veanla. 

ELENCO 
  • Min-sik Choi (como Dae-su Oh) es desgarrador. 
  • Hye-jeong Kang (Mi-do) es delicada, fascinante (¡y clave!)

Título original: Oldeuboi
Duración: 120 minutos
País: Corea del Sur
Año: 2003

lunes, 9 de junio de 2014

Eterno resplandor de una mente sin recuerdos

Focus Features

"¡Ah! Esa película es lo más!" suele ser el comentario recurrente de quien la vió. La vi en el cine. Esos primeros minutos casi me hacen llorar. Quizás lo hicieron. 

Charlie Kaufman (guionista de genialidades como "Being John  Malkovich" y "Adaptation") escribió una historia de amor, pero no cualquiera. La ciencia ficción se basa en justificar el verosímil de un relato mediante lo científico. Por eso, este filme es una historia romántica de ciencia ficción. Así como nos creemos que resucitan los dinosaurios en "Jurassic Park", decimos: ¿por qué sería descabellado pensar que ciertos objetos estimulen determinadas partes del cerebro y se use esto para borrar los recuerdos que allí se alojan?

Pero no solo el planteo es una genialidad. La dirección de Michel Gondry es prodigiosa. Si de representar la mente se trata, la cámara es tan libre, subjetiva y desquisiada que se vuelve absolutamente realista.

Creo que parte de lo maravilloso de este filme (¿quedó claro que me encanta?) es que es libre. La suma de Kaufman y Gondry produce imágenes dónde el sinsentido resulta más real que cualquier otra cosa. Una cama en la playa, casas distorcionadas, caras desfiguradas: la subjetividad en su máxima potencia. La ausencia absoluta de clichés. 

La realidad como vivencia individual, como recorte, como sensaciones: así se vive, así lo muestran. El amor como una experiencia no lineal, donde la incertidumbre y las dudas pueden latir tan fuertes como el deseo, incluso más. Por eso, este desquisio visual es realista. Porque eso que vemos es mucho más cercano a lo que habitualmente sentimos; es mucho más cierto que lo mostrado por las comedias románticas, esos encantadores cuentos de hadas para adultos.

Película de visión obligatoria, por su guión, por su dirección, por su fotografía, por sus actores, porque demuestra que los filmes de amor pueden no ser estúpidos. ¡Véanla ya! 

ELENCO


  • Jim Carrey (Joel): detractores de sus morisquetas, acá tendran una película donde, con suerte, les regalará una sonrisa. ¡Para hacer reir hay que ser bueno! Acá Carrey compone a un  Joel encantador, perdedor, frágil, simple. Probablemente l0 mejor que haya hecho en su carrera junto con "The Truman Show".
  • Kate Winslet (Clementine): siempre está perfecta. Cada rol que encarna merece un Óscar. Pero acá va un poco más allá y crea un personaje que no hubiéramos imaginado en ella. Pelo de colores vibrantes, desenfado, incluso cierto abandono. Sencillamente genial.
  • Charlie Kaufman y Michel Gondry: (guionista y director) si, ya sé que no actúan ni son parte del elenco, pero esta película es lo que es por ellos dos. Aunque sea solo por este filme, van a pasar a la historia.
  • Elijah Wood, Kristen Dunst, Mark Rufallo, Tom Wilkinson completan el elenco, bien equilibrado, pero si no me detengo más en ellos es porque acá la cosa pasa por las duplas Carrey-Winslet / Kaufman - Gondry. Sepan disculpar.



Título original: Eternal sunshine of the spotless mind (gracias por mantener el título, en España se tradujo como "¡Olvídate de mí!" y claramente pierde la mística)
Duración: 108 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2004

sábado, 31 de mayo de 2014

Orgullo y Prejuicio

Universal Pictures

Para todos, hay un grupo de películas que tienen un efecto peculiar: las vimos mil veces, las sabemos de memoria, conocemos como terminan, pero aun así, cada vez que las encontramos por casualidad en la tele, nos hipnotizan y nos obligan a quedarnos sentados frente a la pantalla para experimentar el placer de un dejavú cinematográfico. "Orgullo y prejuicio" es de esas películas (y hablo de la versión de 2005, pero aplica también a la miniserie de los '90) que veo una y otra vez.

Pero, vamos, lo mío no es obsesión. Jane Austen escribió la novela en 1813. 200 años más tarde se sigue leyendo, viendo, transponiendo a todo tipo de pieza. Es que los clásicos no cansan. La apelación a los sentimientos universales, en este caso el amor condicionado por el prejuicio y el orgullo, es el ingrediente que mezclado con una pluma prodigiosa, crea obras inmortales. Sino, pregúntenle a Shakespeare.

"Orgullo y prejuicio" es, finalmente, una historia de amor. Una chica busca encontrar a un hombre que la ame de verdad. Un hombre considera que pocas mujeres valen realmente la pena. Una adolescente solo quiere divertirse y termina complicando a la familia tras involucrarse con el hombre equivocado. Una madre quiere (por la época, también necesita) que sus hijas se casen. Un padre toma distancia de la impertinencia de su mujer. Una mujer se casa con un hombre que no le gusta por miedo a quedarse sola. 1813. 2014. Cambia la ropa, pero las preocupaciones son las mismas. 

Odio generalizar, pero creo que no me equivoco en decir que todas queremos encontrar a Mr. Darcy. Porque Austen cometió la osadía de hacernos creer que existe. Perfecto, en cada milímetro de su ser. Ahí es donde hay que recordar que es una película, una novela, pura ficción. 

Darcy y Lizzy en la glorieta mientras llueve. Mr. Bingley haciendo la propuesta a Jane. El beso al amanecer. Maravillosas imágenes cinematográficas en una película con la más magnífica dirección de fotografía. Encuadres que parecen cuadros. Historias que parecen reales. 

ELENCO
  • Keira Knightley (Elizabeth Bennet) es la actriz de las películas de época. Construye una Lizzy inteligente, real, humana. ¡Bravo!
  • Matthew Macfayden (Mr. Darcy) es perfecto. El porte, la pinta, la voz, la solemnidad, el hilo de fragilidad oculto. Maravilloso.
  • Rosamund Pike (Jane Bennet) crea una hermana mayor adorable.
  • Carey Mulligan (Kitty Bennet) inicia su prometedora carrera con este pequeño pero risueño papel. Divertida y fresca.
  • Jena Malone (Lydia Bennet) en un personaje clave del relato, derrocha energía. Bien hecho.
  • Talulah Riley (Mary Bennet) en el rol de la hermana "amarga" luce irreconocible. Papel menor pero hay que nombrar a toda la familia ¿no?
  • Donald Sutherland (Mr. Bennet) hace del patriarca familiar y crea una figura paterna súper querible, casi víctima de seis mujeres que amenazan con enloquecerlo. Pero mantiene la templaza. Señor actor.
  • Brenda Blethyn (Mrs. Bennet) es la madre desquiciada, chusma, metida, invasiva, desubicada pero querible cuyo objetivo en la vida es que sus hijas se casen. Formidable actuación. 
  • Simon Woods (Mr. Bingley) no sé cómo será en la vida real, pero viendo la película, parece nacido para el papel. La melena rojiza, la cara de ingenuo. Le sale la bondad por los poros. Simplemente adorable.


Título original: Pride & Prejudice
Duración: 129 minutos
País: Reino Unido
Año: 2005

jueves, 29 de mayo de 2014

Crítica de Drive: la anti-película de acción (o no le creas al afiche)

Bold Films
Me dijeron que "Drive" fue la gran película de 2011. Me insistieron tanto que, aunque tarde, la vi. "Drive" es, básicamente, una gran promesa. Un joven solitario se dedica a manejar por encargo para que otros puedan cometer robos. Eso vende el afiche, así inicia el film. 

Ok, vamos a ver una película de acción. No. ¿Pero no es que se trataba de manejar a gran velocidad para ayudar ladrones? No. ¿Pero entonces no hay picadas y frenadas todo el tiempo? No. Y en esa promesa incumplida es donde "Drive" reúne sus debilidades y fortalezas.

Quizás el problema en parte es que defrauda el horizonte de expectativas: no es lo que pensamos que vamos a ver. Pero al mismo tiempo, y no por eso digo que al espectador vaya a fascinarle, esto resulta un hallazgo. En medio de películas cortadas con la misma tijera, vacías pero repletas de autos que chillan conducidos por chicos guapos acompañados de mujeres en minishorts, "Drive" se presenta como una toma de postura frente a ese cine. 

Tendremos al chico guapo, claro que sí, porque no despreciamos la generosidad visual de Ryan Gosling. Y tendremos a la chica, Carey Mulligan, pero lejos estará de jactarse de sus curvas. La película, irónicamente y rompiendo las promesas iniciales, es lenta. Diría más, es lentísima en gran parte. Es silenciosa. Tiene emociones, pero ante todo se erige como la anti-película de acción. Dilatada.. tenue... distinta. 

No voy a crear falsas promesas y decir "¡véanla ya!". Puede no gustarles. Pero luego de la decepción, la cosa cobra sentido. Sí, como en la vida. 

ELENCO
  • Ryan Gosling (el conductor) está perfecto. Si, eso ya se sabe, pero actoralmente hablando, también está perfecto.
  • Carey Mulligan (Irene) es sutil, delicada, lleva el ritmo preciso.

Duración: 100 minutos (parecen más, muchos más...)
País: Estados Unidos
Año: 2011

domingo, 11 de mayo de 2014

The Master

Weinstein Company

Recuerdo que cuando se estrenó la película decían que estaba inspiraba en el fundador de la Cienciología. Bueno, supongo que al verla una parte de mí quería encontrar la explicación a las separaciones de Tom Cruise (de Katie Holmes  y de Nicole Kidman), ya que esta ¿religión? ha sido señalada como la responsable de sus divorcios. Ok, la cosa suena a secta y lo oscuro llama la atención. Pues bien, quizás mi percepción de la película haya estado condicionada por este horizonte de expectativas casi cholulas que me había formado. 


Olvidémonos de eso y juzguemos la película. Joaquin Phoenix, Philip Seymour Hoffman y Amy Adams, dirigidos por Paul Thomas Anderson (no vi otras cintas de él aun, pero ya se ha hecho un nombre). El resultado debía ser genialidad pura.


El comienzo es auspicioso y atrapa, pero con el correr del film, la tensión va cayendo. El personaje de Joaquin Phoenix, maravilloso por cierto, es un inadaptado social veterano de guerra que encuentra su guía en Hoffman (el maestro, sí, en todo sentido), suerte de gurú de lo que llaman "La Causa". Lo someten a tratamientos poco convencionales que entretienen (pero tampoco esto es "La Naranja mecánica", vale aclarar). Vamos bien, pero en la segunda parte del film la tensión baja. 


El conflicto de la película es la adaptación de este ex-marino al mundo. Quizás el "problema", si es que es un problema, es que "The Master" no nos entrega una historia convencional. Porque cuando se supone que el protagonista avance hacia su curación y el conflicto del film saltee obstáculos para resolverse, eso no pasa. Final abierto, que le dicen, en una película de grandes momentos.


Dejando un instante el relato de lado, es destacable la fotografía junto a los encuadres que entregan imágenes exquisitas. Por otro lado, no se puede escribir sobre este film sin hablar de sus actores. Joaquin Phoenix es impresionante: la composición desde lo físico merecía más que una nominación al Óscar. Es la primera película que veo con Philip Seymour Hoffman luego de su muerte, lo que condiciona la mirada. Fue, probablemente, el mejor actor secundario de los últimos 20 años. Solo por eso, hay que ver cada film en el que participe. 


"The Master", finalmente, es una película distinta, no apta para quien espera el cuentito, pero una buena experiencia para disfrutar de grandes tomas y formidables actuaciones. 



ELENCO


  • Joaquin Phoenix (Freddie Quell) merece que detengamos la lectura en este instante, nos pongamos de pie y lo aplaudamos. Enorme actuación, sublime.
  • Philip Seymour Hoffman (Lancaster Dodd) es el maestro. Esos zapatos serán difíciles de llenar. Brilló aquí también, como en cada frase que dijo de cada película que hizo.
  • Amy Adams (Peggy Dodd) siempre cumple y ha hecho cosas geniales. Pero, hay que decirlo, no era un papel como para nominarla al Óscar.

Duración: 144 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2012

martes, 6 de mayo de 2014

Escándalo americano

Columbia Pictures

Una película de estafas suele enfrentarse a un desafío: que se entienda. La red de mentiras y engaños que los personajes construyen tiene dos opciones: que no se comprenda nada y al final todo cierre; o que se vaya entendiendo y el final sea menos sorpresivo. "Escándalo americano" es una buena película, pero su problema es que no se decide entre ninguna de las dos estrategias. Tenemos un inicio con una valija, algo sale mal y un flashback (¿o el comienzo fue un flashfoward?) nos vuelve al inicio de la historia. Cuando volvemos al episodio de la valija, no se vuelve a mostrar, solo se insinúa. ¿Cuál es el problema? Que no entendemos el episodio que desencadena los hechos ni la primera ni la segunda vez. 

Pero la película de David O. Russell va más allá de eso, por suerte. Y el final, sí, nos dará la preciada sorpresa. Todo se complejiza y aunque hay momentos en que desearíamos que todo se explique mejor, vale la pena verla. La ambientación de época es destacadísima. Los actores brillan y son parte responsable de que la película valga ser vista. En resumen, la intención es muy buena, el resultado se queda ahí. 



ELENCO
  • Christian Bale (Irving) en un rol casi cómico. Gracias por restar dramatismo.
  • Amy Adams (Sydney) es casi garantía de una buena película. Derrocha glamour y encanto.
  • Jennifer Lawrence (Rosalyn) brilla con un desenfado admirable. La escena del final al ritmo de "Live and let die" es antológica.
  • Bradley Cooper (Richie) cumple. Amamos la seriedad con que hace sus rulitos. 
  • Jeremy Renner (Mayor Carmine Polito) convence de bondad. Encanja sin achicarse en medio de semenjante elenco.
  • Robert de Niro (Victor Tellegio) es Robert De Niro. Y encima hace de mafioso. 

Título original: American Hustle
Duración: 138 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2013

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