lunes, 29 de septiembre de 2014

Amélie: la poesía de lo cotidiano

UGC

Heme aquí escribiendo de mi película favorita. Así, sin preámbulos, lo digo: me gustan muchas películas, pero "Amélie"… me puede. Recuerdo que la primera vez que la vi no me generó gran cosa. Sabía que había tenido muchas nominaciones para el Óscar, lo que era extraño para un film no americano. Creo que la primera vez simplemente no la entendí. 

La segunda vez que la vi la recuerdo muy bien: fue para un trabajo de Sonido en la facultad. Salí a la calle fascinada, con la musiquita de Yann Tiersen en la atmósfera.

Para mí, "Amélie", o mejor aun con su nombre original “Le fabuleux destin d'Amélie Poulain” ("El fabuloso destino de Amélie Poulain") es perfecta. Perfecta, perfecta, perfecta. Y a continuación, señores, esto será una catarata de justificaciones. 

La historia es una comedia romántica pero no se nota. O sea, chica busca chico, encuentros, desencuentros y zas!... final feliz. Pero qué manera tan sutil de filtrar la historia romántica en un universo lleno de todo. ¡Y en París! ¡Y en francés! ¡Qué bien suena!

Lleno de todo, como los personajes y sus lados más humanos. No importa demasiado la edad de madre de Amélie, sabemos mucho más de ella por su gusto por los trajes de los patinadores o por su hábito de vaciar la cartera, limpiarla y volverla a llenar. Son las costumbres lo que definen a la gente. Así de simple, así de brillante. 

En ese mundo tan peculiar en el que vive Amélie, que es el tuyo y el mío pero con gente hablando francés, hasta los objetos tienen alma. Quizás el único que no tenga corazón allí sea el verdulero, pero sí hay espíritu vivo en el mantel danzarín, el enano de jardín, las nubes, las lámparas, las fotografías que hablan…

Lo que hace de "Amélie" una película distinta, tan única, es que la narración es guiada por una mirada que ve las cosas de otro modo. Amélie es una chica de una sensiblidad extrema, de una introspección desquiciante, pero que en esa circunstancia encuentra la verdad de las cosas. Cuando el único camino es hacia el interior de uno mismo, el universo muestra una veracidad más profunda. Ese mundo irreal de Amélie, es tan cierto como el de cada uno de nosotros. Y ella nos guía en ese viaje donde todo lo que lleva dentro intenta salir a la superficie. 


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La historia de Amélie es la historia de un nacimiento, de un despertar a la vida, la otra vida, la del amor. Ese sentimiento que había quedado detenido en el tiempo cuando su padre le hacía el chequeo, esas palpitaciones que sentía ante un contacto humano cercano, deben volver a salir, ese corazón debe volver a acelerarse. Romper la cáscara, como dice Hermann Hesse en "Demian", para nacer. El dolor puede ser enorme, pero llega un momento en que es la única opción. Ese es el escollo que debe sortear Amélie, y podrá hacerlo, porque, como dice el vecino, sus huesos no son de cristal, pero quedarse en sí misma podrían volver su corazón seco y frágil.

Este mundo tan peculiar no puedo sino tener una imagen que lo acompañe del mismo modo. Por eso, la selección cromática es inconfundible. Fotogramas plagados de identidad visual. Verde, rojo y amarillo. Y más verde y más rojo... También la música crea un ambiente absolutamente poético. Recordar una banda sonora donde nadie canta es todo un logro. Apuesto que recuerdan la musiquita.


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La subjetividad exacerbada de Amélie también está en la fuerte presencia de sentidos no tradicionales en el cine. Se generan texturas y sabores en una pantalla plana. La mano en la bolsa de legumbres, la niña comiendo moras de sus dedos, el viento en las caras de la pareja en la moto… 


"Amélie" es, en su composición, una obra complejísima, analizable en muchos niveles, desde lo emocional hasta lo técnico. La riqueza de personajes y situaciones, la lupa en eso que no vemos. La literalización de la metáfora, cuando ella se deshace; el absurdo de un pez suicidándose; la seriedad con que un enano de jardín recorre el mundo.

Es la poesía de lo cotidiano retratada por un punto de vista mágico, el del director Jean-Pierre Jeunet, el de Amelie. Un mundo real, traspasado por un filtro de Instagram, unos acordes inolvidables, personalidades finamente delineadas y eventos sutilmente insólitos. 

"Amélie" es arte. Cine, de ese que inunda los sentidos y nos conquista para siempre. 

ELENCO

  • Audrey Tautou (Amélie Poulain) fue, es y será Amélie por siempre. No importa cuantos films más haga, siempre será la pequeña francesa de personalidad única. No hay mucho que decir, ella es la película. 
  • Mathieu Kassovitz (Nino) se pone en la otra vereda como un chico "normal", que puede ver la poesía de la vida entre las paredes de un Sex shop. Divino, inolvidable. ¡Nino te queremos!
  • Jamel Debbouze (Lucien) es nuestro ayudante de verdulero favorito. Actor muy popular en Francia. Lo de su brazo no fue para la película, es verdad. Un personaje absolutamente encantador
  • Dominique Pinon (Joseph) es el actor fetiche del director. Acá es detestable, pero si vieron Delicatessen podemos comprobar que su registro actoral es bien amplio. 
  • Serge Merlin (Dufayel - el vecino pintor) es encantador, de una composición física tan acorde. El viejo sabio, el mentor. 



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Las mil historias de Amélie. Una pequeña enumeración, porque creo que vale la pena recordarlas. Disculpen si olvidé alguna.

  • La caja que encuentra Amélie oculta en un zócalo y cómo da con su dueño, convirtiéndose en heroína del bien
  • La venganza contra el verdulero sin corazón
  • La vecina solitaria a la que Amélie le envía falsas cartas de su hombre amado
  • El misterio de las fotos rotas
  • El ciego al que Amélie hace "ver"
  • El enano de jardín que viaja por el mundo
  • Georgette, la cajera hipocondríaca y su ex que la graba y persigue
  • Hipólito, el poeta finalmente redimido en un grafitti


Título original: Le fabuleux destin d'Amélie Poulain
Duración: 122 minutos
País: Francia
Año: 2001


martes, 16 de septiembre de 2014

"El Gran Gatsby" de Baz Luhrmann

Village Roadshow Pictures

Lo primero que tenía en la cabeza al momento de ver "El Gran Gatsby" era que se trataba de una película de Baz Luhrmann. Y el dato no es menor. ¿Recuerdan Moulin Rouge? Bueno, yo la tengo grabada en la retina desde que era adolescente y fui con cuatro amigas a verla al cine. Salí extasiada. Nunca había visto tanto despliegue de color, música, decorados, luces, brillo, movimientos de cámara, ciudades nocturnas resplandecientes. Y así como Tim Burton propone películas oscuras, Luhrmann se cruza a la vereda opuesta y repite sus propios recursos en Gatsby. El comienzo, incluso, parece calcado de Moulin Rouge. El relato, de una forma extraña, también tiene puntos en común: un joven escribe la peculiar historia que vivió, que lo marcó y que lo convirtió en quien es; la llegada al nuevo hogar, cuna de lo desconocido; el circo a la vuelta de la esquina.


Pero este joven no es el protagonista ¿o si? No, porque él es los ojos del espectador, nada más. La estrella es Gatsby, el gran Leo. Esperé a verlo desde el minuto cero. Porque hay actores que tienen esa capacidad: hipnotizan. Di Caprio se convirtió en uno de los mejores y más versátiles actores de su generación. Es de una naturalidad soberbia. 

Y después de él, viene todo lo demás. A veces se disfruta ver un film pequeño, pero cuando hay un despliegue bien hecho, dichosos son los ojos que lo ven. La dirección de arte, con vestuario, maquillaje, peinados y escenarios es exquisita. Bien ganado el Oscar de Catherine Martin (esposa de Luhrmann) por Diseño de Vestuario y de Producción. 

La posmodernidad y el pastiche son la especialidad del director, cuando hace sonar "Crazy in love" de Beyonce en una fiesta de los años 20. Igual que sonaba Nirvana en el Paris de inicios de siglo XX en Moulin Rouge. 

Lurhmann repite patrones. Lejos de ser falta de originalidad, es sello autoral. Es estilo, grandilocuente, desquisiado de color, de ese que no suele asociarse con la idea nouvellevaguista de "autor". Pero lo es, y que bien le sale. 

ELENCO
  • Tobey Maguire (Nick Carraway) no es un actor al que siga. Pero vale decir que su cara de niño bueno encaja perfecta con el rol.
  • Leonardo Di Caprio (Gatsby) es único. Creo que el tema de que no le den un Óscar hasta lo hace más grande, dan ganas de reivindicarlo. Atrapa, el tipo aparece en la pantalla y se apodera de uno, es así.
  • Carey Mulligan (Daisy) va ascendiendo con pequeños grandes papeles, desde Orgullo y Prejuicio hasta Drive. Divina en el rol, angelical, maravillosa.


Duración: 142 minutos
País: Estados Unidos / Australia
Año: 2013


lunes, 8 de septiembre de 2014

Relatos salvajes (y porque Damian Szifrón es un genio)

K&S Films

Damián Szifrón es un genio. Lo digo muy en serio. "Los simuladores" es, junto a "Tiempo final" de los hermanos Borenstein, el mejor programa de televisión que vi en mi vida. Eso fue hace mucho y Szifron hoy tiene 39 años. ¡¿Cómo demonios solo 39?! ¿Cuántos años tenía cuando se emitió aquel gran programa por Telefé? 27. Asombroso.
Las historias de Szifrón son, en mi humilde y bloggera opinión, el resultado de la cabeza y la observación de un superdotado. 

Es director, sí, pero más que eso, es guionista. Es un escritor afilado, inteligente, con la capacidad de poner una lupa en lo cotidiano y darle un toque mágico y realista a la vez. En "Relatos salvajes", pero también en sus realizaciones anteriores, hay líneas de diálogo que son exquisitas, pero no por hacer uso de un vuelo poético pretencioso, sino por el ingenio y el humor negro (negrísimo). Por eso Szifrón, para mí, es primero creador y guionista, después director y montajista y todas esas tareas que hace también con lucidez.

¿Escribí demasiado solo de Szifrón? Es que creo que con solo 39 años ya podemos hablar de su obra. No es un director que hizo un par de películas. No, es mucho más. Es alguien que tiene un estilo marcadísimo, una temática (la búsqueda de justicia) que articula de una u otra forma todos sus relatos y una calidad que lo eleva a lo mejor del cine (argentino y extranjero).

El motivo del post es dar una impresión de "Relatos salvajes", vamos a eso. Después de todo lo anterior, queda claro que me pareció una maravilla. Pero creo que en este film resalta la madurez de Szifrón: no solo cuenta varias historias a la perfección, también es sumamente audaz, y eso no lo había sentido en sus otras obras. Audaz por los planteos, pero sobre todo, audaz por los finales. Me refiero en especial a la historia de la ruta con Sbaraglia y la del accidente de auto con Oscár Martínez. Hay que tener coraje para darles ese final. Hay que animarse a dar un desenlace que no satisfaga la justicia poética que siempre esperamos.

Además, la ira. Porque hemos visto decenas de películas de vengadores (el valiente, muchas veces ligado al FBI, que busca al asesino de su hija/hermana/amigo/padres, etc) que encuentran al culpable de sus desgracias, lo matan o va preso y ya. Los fulanos ni se despeinan. Acá si, y lo que desata la ira puede ser una multa, un insulto, una traición. Es la ira y la venganza. Es, quizás, la justicia por mano propia, pero no con la connotación habitual. A veces es la rebelión contra alguien, pero detrás está la rebelión contra el sistema: la bronca contra la corrupción, la ira latente en esa lucha de clases en la ruta, la impotencia ante la burocracia, la manipulación del poder con dinero, y finalmente el engaño y la hipocresía del "deber ser". 

Mientras escribo esto intento pensar cuál fue el episodio que más me gustó, pero me cuesta. Me quedé con cosas de todos. Voy a caer en la tentación de recordar eso que me quedó de cada uno (pero sin contar finales, por si acaso alguien no la vio):


        
- Pasternak: excelente comienzo para decir de qué va a ir la película. Magnífica "intriga de predestinación" para quienes hayan leido de estructuras narrativas. Y los títulos con animales están para volverlos a ver y hacer un precioso análisis.

- Las ratas: Rita Cortese es una genialidad de actriz. Relato discreto y muy efectivo.

- El más fuerte: acá la audacia empieza a tomar forma y convierte un insulto en un devenir de hechos inimaginado. Lo imprevisto y la imagen final de esas dos caritas... No lo podés creer, así de simple.

- Bombita: en cierto punto, el más cotidiano. Cuando surge lo de "Bombita" sobreimpreso, me fascinó. La mega explosión inicial está genial. Y la musiquita de "La salud de nuestros hijos" es algo glorioso y acertadísimo para hablar de cuando nos vacunan (de grandes, a diario y sin caramelo a cambio).  


- La propuesta: es el más serio, me pareció el más dramático, el más diferente. ¿Saben que? Si se piensa todo lo que pasa, probablemente de principio a fin sea el más ligado a lo real. Se diferencia en que la ira y la venganza no está en manos de los protagonistas, si no de otro... el que acciona al final y zas! el director nos manda el corte brusco y nos deja con una sensación de injusticia impensada.

- Hasta que la muerte nos separe: es el más largo o al menos esa sensación da. Todo eso de las bodas perfectas... todos esos clichés y que bella manera de destruirlos. La frase del Ital Park en pleno revoleo... inolvidable.

Inteligencia y audacia. ¿Algo más? Si. El tercer elemento que creo que completa la perfección de esta película es la realidad. El tacto para plantear una situación absolutamente cotidiana y llevarla al extremo de lo tolerable. 

"Relatos salvajes" captura con maestría el latir de una época. Pone el termómetro para calcular la fiebre social y en vez de dar antibióticos, la hace estallar. El colapso llega a ese punto de inflexión del que no se vuelve.

No me extiendo más. Gran película, de esas que en unos años los profesores de análisis del cine van a dar en las facultades. Szifrón, con cada paso, se convierte en uno de los mejores directores y guionistas de la historia del cine argentino. Queremos más Szifrón, sin dudas

ELENCO: (están todos de maravilla, solo agrego algunos detalles y me salteo algunos nombres, sepan disculpar)


  • Dario Grandinetti (Salgado) parece el tipo al que los simuladores van a hacer caer en la trampa
  • María Marull (Isabel) nos hace creer que su personaje es buenito... ja! 
  • Rita Cortese (cocinera) es de otro planeta. Una templanza, una sangre fría... formidable. Una actuación perfecta.
  • Julieta Zylberberg (moza) no la tenía más que de nombre (nobleza obliga), pero está muy bien. 
  • Leonardo Sbaraglia (Diego) es tan porteño... lo queremos.
  • Walter Donado (el otro conductor), escuché que no es actor, sino domador de leones. Pensá dos veces a quién insultas...
  • Ricardo Darín (Simón Fisher) ¿hay algo que pueda decir sobre él? ¿de verás? No, es Darín... el hombre tiene dos dones fundamentales: actuar y elegir las películas correctas.
  • Oscar Martínez (Mauricio) y sigue la lista de grandes actores. Tan natural...
  • Diego Gentile (Ariel) me encantó. Lo había visto en la obra de teatro Toc Toc y no me había maravillado, pero acá sí. Y, tengo que decirlo, ¿no luce muy parecido a Bradley Cooper?
  • Erica Rivas (Romina). Con ella dejo de escribir, ustedes dejan de leer y juntos nos unimos en un abrazo y ovación virtual. Bravo!

Duración: 122 minutos (pasan volando!)
País: Argentina
Año: 2014


miércoles, 20 de agosto de 2014

Historias mínimas: la road movie made in argentina

Guacamole Films
Fue un inesperado éxito de taquilla, con comentarios positivos tanto de la crítica como del público, recibió galardones en San Sebastián y La Habana. ¿Más? Fue elegida Mejor Película Extranjera en los Goya de 2004. Pero toda esta rimbombancia poco tiene que ver con el relato de ‘Historias mínimas’. 

El viaje es uno de los recursos narrativos más frecuentados por el cine. El protagonista recibe una misión y debe sortear diversos obstáculos para alcanzarla. Al llegar a destino, se da un duelo final en el que el héroe logra su objetivo o pierde. Don Justo es un anciano que pasa sus días a la vera de la ruta, en la puerta del almacén de ramos generales de su hijo. Pero algo le falta: su perro, ‘el mala cara’, escapó y parece que lo han visto en San Julián. Don Justo decide ir hasta esa ciudad a buscar a su perro. María es una joven madre que envía una carta a un programa de televisión local y es convocada para participar por el premio mayor: una multiprocesadora. Junto a su pequeña bebé viajará a San Julián para participar del concurso. Roberto es un viajante de comercio que va a San Julián para visitar a una joven viuda a la que quiere conquistar. Como el hijo de ella cumple años, decide llevarle una encantadora y particular torta de regalo. 

Tres historias de viaje. Tres viajes de búsqueda. La edad, la falta de recursos, la inseguridad son algunos de los enemigos de estos personajes. Recorridos físicos que inevitablemente implican un viaje interno, a la profundidad del ser que late con más fuerza en soledad. 

Cuesta pensar ‘Historia mínimas’ con rostros famosos. Los actores no profesionales son la elección neorrealista de Sorín, también los escenarios naturales, también las pequeñas historias cotidianas. Hay mucho de neorrealismo italiano (interesados en el tema pueden ver "Paisá" de Rossellini).

La Patagonia, específicamente la zona este de la provincia de Santa Cruz, resulta el escenario ideal para tres personajes que están solos en el mundo. Enorme, despojada, hasta monótona, la zona más despoblada del sur argentino es un espacio distinto que recuerda el encanto de lo simple. Un espectador, en su mayoría urbano, que descubre un silencio que aturde, una calma que agobia. Una vida simple, sin psicoanálisis, sin shoppings, sin relojes, sin asfalto. No más fácil, pero quizás más feliz. Por esto, la película podría ser una excusa para mostrar los paisajes patagónicos, pero Sorín logra no caer en la tentación y se centra en lo que importa: contar una historia, o tres, que valen la pena. Sí, esos seres olvidados, comunes, sencillos, cotidianos también tienen algo que contar. 

Historias pequeñas, de aparente intrascendencia, situadas a las antípodas de Hollywood y de cualquier espectacularidad. Cine argentino de autor que logra conquistar al público y llenar las salas: el milagro a veces sucede. ‘Historias mínimas’ es una pieza artesanal para no perderse.

ELENCO
  • Javier Lombardo (Roberto) es la única cara conocida del elenco. Conocida, sí, pero no archifamosa. Gran actor en un trabajo magnífico.
  • Antonio Benedictis (Don Justo) es un ex -mecánico jubilado. Se luce pícaro y absolutamente encantador.
  • Javiera Bravo (María) es una profesora de música de Santiago del Estero que logra en su debut actoral encarnar a esta mujer impecablemente. Inocencia, simpleza y una mirada tan real. María es real.
  • Julia Solomonoff (Julia) es la joven que recoge a Don Justo en la ruta. Directora de cine (dirigió "Hermanas") pero no actriz. Le salió más que bien.

Duración: 92 minutos
País: Argentina
Año: 2002


*Este artículo fue publicado originalmente en Suite101.net el 3/7/2013

sábado, 9 de agosto de 2014

"Cabaret": el clásico del cine musical

Hito del cine por su música, su baile, su protagonista y su director. Liza Minnelli en su mejor papel y Bob Fosse en su mejor película. Ocho premios Óscar y un lugar en la historia del cine. "Cabaret" es baile, música, amor, trabajo, traición, historia, dinero, muerte. Liza tiene razón: life is a cabaret!


El filme comienza en Berlín en 1931. El maestro de ceremonias, peculiar personaje que casi asusta, presenta el primer cuadro musical. El baile, las mujeres, el público, todos inmersos en ese mar de frivolidad nocturna que funciona como augurio de otra oscuridad que se acerca.


Sally Bowles es una cantante y bailarina del bajo mundo que sueña con ser actriz. Pero mientras todos están distraídos, algo crece en las entrañas de una Alemania que mira hacia el cabaret, en este caso, el Kit Kat Club. El contexto histórico empieza a latir cada vez más fuerte.

Los nazis empiezan a ocupar lugar en una Alemania que se los permite y la historia de los personajes se vuelve cada vez más turbia. Alemania y el cabaret: tramas paralelas que no se mezclan, pero donde una funciona como metáfora de la otra. La degradación ha puesto fin a la inocencia. El cabaret seguirá andando, pero ya no será el mismo. El destino de los personajes, aunque en varios casos se muestre, también es ambiguo. Porque ya sabemos cómo siguió la historia y cómo trató a quienes, como los protagonistas, eran judíos, homosexuales o extranjeros.

Los temas de Cabaret: atreverse en Hollywood

Hay que decir que se trata de un filme transgresor. Sexo, aborto, homosexualidad, muerte y todo sin una sola imagen que supere la insinuación. Por eso se convierte en una película que superficialmente no escandaliza, pero se permite tocar temas inesperados para un musical de Hollywood de 1972.

La forma de mostrar el avance nazi sobre Berlín es otro de los grandes logros del film. Hay algo que está latente: a cuentagotas y con disimulo, el partido encabezado por Hitler gana adeptos. Violencia, panfletos y pintadas: la ira antisemita se desata. ¿Cómo es posible?

El único cuadro musical que no tiene lugar en el cabaret es la explicación: un niño rubio empieza a cantar una risueña canción “…levántate, levántate, el mañana me pertenece”. Y todos los que lo circundan comienzan a cantar con firmeza y convicción. El niño lleva en su brazo una esvástica. En nombre del nacionalismo, la adhesión ha sido lograda. Esa escena, que se aleja de la estética predominante de la película, en la que no canta Liza, en la que nadie baila, es LA escena. Es el resumen de todo. Es la explicación del monstruo, que aparece disfrazado de un encantador niño. 

En un momento, los protagonistas masculinos se cuestionan si realmente el régimen que empieza a emerger podrá ser detenido. Sobran respuestas.

Las canciones de Cabaret: la consagración de Liza Minnelli

A diferencia de otros film musicales, las canciones de la película se encuentran siempre contextualizadas: todas, salvo la del joven nazi, son interpretadas como actos dentro del cabaret. 

Y vendrán los clásicos, porque a esta altura todas las canciones califican como tales. "Willkommen","Mein Herr" (el del célebre baile con sillas), "Maybe this time" (maravilla de composición) y "Money Money", entre otras.

Las últimas dos canciones marcarán un quiebre en la historia. Primera vendrá el himno germano cantado por el joven nazi "Tomorrow belongs to me" que determina lo irreversible de la situación política. La película cerrará con "Cabaret" y una Sally Bowles/Liza Minnelli que pasa a la historia en una interpretación inolvidable.


¿Por qué ver "Cabaret"?

Si todavía no los convencí, van algunos datos más: desde la dirección, Bob Fosse propone cambios. Una cámara veloz con planos intercalados de forma inesperada, un montaje que recurre a la repetición para refrescar la memoria, aunque sea demasiado tarde o ya lo sepamos todo. Y ese maestro de ceremonias que aparece, cuando menos se lo espera, rompiendo cualquier lógica lineal del relato, haciendo lo que quiere, atacando por la espalda. Sí, como el régimen nazi: no es causalidad.

¿Otro musical sobre una artista del cabaret que sueña con ser una estrella? No. ¿Otra película sobre los nazis? No. "Cabaret" es mucho más que eso.

ELENCO
  • Liza Minelli (Sally) es Cabaret. ¿Qué se puede decir? Todo en ella aquí es historia del cine, es cultura pop. 
  • Michael York (Bryan) vendría a ser el galán de turno, pero no. Lejos de eso, compone un personaje ambiguo y corrido de lo obvio. 
  • Joel Grey (el maestro de ceremonias) es una genialidad. Asusta, intimida, seduce. ¡Inolvidable!

Duración: 124 minutos
País: Estados Unidos
Año: 1972

Un video nunca está de más...




*Este artículo fue publicado originalmente en Suite101.net el 21/08/2011

domingo, 27 de julio de 2014

Philomena

The Weinstein Company

Pequeña, humilde, profunda, impredescible, así es Philomena: la película y el personaje.

Una mujer mayor revela que en su adolescencia quedó embarazada y unas monjas dieron en adopción a su hijo. Vivió 50 años preguntándose a sí misma qué habría sido de él, hasta que un periodista da con su historia y ambos emprenden la búsqueda. Ah, y todo esto con el agregado de tratarse de una historia real.

Hay varias cosas maravillosas en esta película, pero la principal es el absoluto corrimiento del lugar común. 
¿Qué sería lo obvio? ¿Que Philomena se reencontrará con su hijo y ambos lloraran al son de una acordes de violines? ¿Que su hijo no quiera verla y ella quede destrozada? ¿Que Philomena se convierta en atea y denuncie a la Iglesia? ¿Qué las nuevas monjas sean más abiertas y la ayuden? ¿Que la búsqueda se resuelva al final? Olvídense de todo lo que esperan, porque no va a suceder. El conflicto se va a resolver, pero no por caminos esperables.

Además de esto, el segundo atractivo del film es, justamente, Philomena. La GRAN Judi Dench compone a una mujer fuerte, valiente, sabia, intuitiva, de ideas firmes y corazón enorme. Ella es la película.

Dentro de su caracter impredescible, también está romper con los prejuicios del espectador respecto a lo que va ver. Dado el argumento, pensé, como muchos, que iba a ver un dramón denso de golpe bajo. Pues no. Ni por asomo. "Philomena" logra contar una historia densa sin dramatizarla en exceso. Es llevadera, fluida, incluso se roba sonrisas. 

Otro punto inteligente es la capacidad de contar esta historia y no hacer de ello un alegato antieclesiástico. Ver a través de los ojos de Philomena nos permite también comprender su forma de sentir: una cosa es un grupo de monjas maltratadoras y otra cosa es Dios. Su capacidad de separar la paja del trigo, con total firmeza y fe, es tan simple y lógica que resulta irrefutable. 

"Philomena" es de esos filmes que entran en la categoría de "pequeñas grandes películas". Sí, esas que tenés que ver si o si.

ELENCO 
  • Judi Dench (Philomena) es una Señora Actriz. Discreta, de perfil bajo, fue como hormiga construyendo una filmografía de grandes títulos.  Es enorme, aquí y siempre. 
  • Steve Coogan (el periodista Martin Sixsmith) resulta absolutamente creíble y hace un dúo perfecto con Dench. Además fue guionista y productor del filme. ¡Bien hecho todo, Steve! 

Duración: 98 minutos
País: Reino Unido
Año: 2013

Judi Dench con la verdadera Philomena Lee:

Copyright: PA

lunes, 21 de julio de 2014

Los juegos del hambre: en llamas

Lionsgate
¿Te gustó más la 1 o la 2? Creo que no voy a poder responder esa pregunta. Pero a la hora de escribir sobre esta segunda parte, me pasó que ya había dicho todo en la entrada anterior. Pero, vamos, que siempre hay algo que decir ¿verdad?

Esta segunda parte tiene, en principio, una identidad bien propia de saga. Mientras la primera se puede ver como un relato independiente, la continuación es parte de un todo.

Por otro lado, mientras "Los juegos del hambre 1" era un primer plano de situación, "Los juegos del hambre 2: en llamas" se presenta como un plano general. La Historia está más allá de Katniss (Jennifer Lawrence). La Historia, con mayúscula, es la que ahora puede cambiar. La rebelión de una movió los cimientos y ya no está sola.

Debo decir también que esta segunda parte me resultó más compleja. ¿Quién quiere qué? ¿Dónde está el complot? En ese sentido, las intenciones ocultas de los personajes le quitan la simplicidad argumental de la primera. ¿Y si finalmente algo pudiera cambiar? La primera entrega plantea, cuestiona, presenta un mundo para ser discutido. La segunda crea preguntas, siembra dudas, presenta un mundo que puede ser desafiado.

...Y termina y decís ¡No! Y corrés a googlear cuándo se estrena la 3. Y descubrís que la tercera entrega en realidad se va a lanzar dividida en dos partes... y al menos sabemos que tendremos Juegos del Hambre para rato. Pero de momento, habrá que aguardar. Esa espera no la generó la primera, pero decididamente es la definición de la segunda: la promesa de algo más. Otra película u otra realidad. Y, si tenemos suerte, las dos cosas.



ELENCO (los nuevos y los que no nombré en la entrada anterior)

  • Philip Seymour Hoffman (Plutarch Heavensbee): otra gran participación, como todo lo que hizo. Una gran incorporación para un personaje clave que lamentablemente deberá ser reemplazado para el final de la saga. Siempre es un placer verlo, maestro.
  • Liam Hemsworth (Gale). Oigan, ¿qué hace este chico al final? Eso. Cuando me resultaba intrascendente... apareció. Como galancito del caos ya nos compró, veremos qué pasa en la tres.
  • Woody Harrelson (Haymitch) me sorprendió en la primera. Si alguien da con el physique du rol del personaje, ese es Woody. Un aplauso para él y para el director de casting.
  • Donald Sutherland (Presidente Snow): ¡pensar lo bueno que era en "Orgullo y Prejuicio"! Y ahora un tirano... esas cosas que pueden hacer los buenos actores. Lo queremos, pero por favor no domine el mundo.
  • Lenny Kravitz (Cinna) bien, muy bien. Muchos se preguntan que hacía ahí. Pero a mi me pareció perfecto. Esa cosa "cool" que tiene como rockero la traslada para encarnar a este diseñador. Tiene mucho sentido, magnífica elección.
  • Jena Malone (Johanna Mason) era la hija de Snow en "Orgullo y Prejuicio" (podés ver la crítica acá). Bueno, ella también se olvidó de los Bennet, pero mantuvo la rebeldía de su otro personaje. Está fantástica, mucho feeling con la cámara. Vamos a saber de ella...

¿Y ni media palabra sobre Jennifer Lawrence? Leé el análisis de la primera entrega haciendo click aquí y te sacás la intriga ;)


Título original: The Hunger Games: catching fire
Duración: 146 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2013

LA YAPA: les dejo dos adelantos de lo que se viene, "The Hunger Games: Mockingjay - Part  1". ¡Para calmar las ansias.. o empeorarlas!



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