domingo, 8 de noviembre de 2015

Crítica de Puente de espías: lo nuevo de Steven Spielberg con Tom Hanks

Dreamworks

¿Qué puede salir mal cuando dirige Steven Spielberg, actúa Tom Hanks y el guión lleva la firma de los hermanos Coen? Exacto: Nada.

"Puente de espías" pone a Tom Hanks en el rol de un abogado que, durante la Guerra Fría, debe defender a un espía ruso ante la corte de Estados Unidos. Pero eso es solo una pequeña parte de la historia. Lo que entrega Spielberg es otra gran película, bien hecha, con sentimiento, con humanidad, ingenio y, si, su especialidad: entretenimiento del bueno. Puede hacer una comedia, un drama histórico o resucitar dinosaurios, puede hacer películas que se conviertan en ícono o no, pero qué bien lo hace.

A su manera, Spielberg tiene sus obsesiones. Lo curioso es lo distintas que son. Claro está que el horror de la Segunda Guerra Mundial y sus derivaciones (como la división de Alemania y la Guerra Fría, en este caso) es uno de sus temas recurrentes.

"Puente de espías" no es una anécdota vacía, es una película que podría ser una más, pero tiene ese no se qué que le da profundidad. Ese no se qué se llama Spielberg y Tom Hanks.

Tom Hanks suele ser el tipo de actor que me lleva a ver una película. Es tan "normal", tan "man next door" que sencillamente le creo todo. Todo, siempre. Y a Spielberg también.

¿Te convencí? Claro que tenés que verla. Es entretenida, humana, cruda sin caer en el golpe bajo, tiene ritmo, gran fotografía, magnífica dirección de arte... no falla en nada. ¿Va a quedar en la historia del cine? No, no es ese tipo de película. Pero aún así, te va a encantar.

Duración: 141 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2015

jueves, 22 de octubre de 2015

Crítica de Dos días, una noche: cine francés en estado puro

Les films du fleuve
"Le gusta el cine francés". Suena cool. Suena intelectualoide. Suena a persona rara, solitaria, que va contra la corriente abriéndose paso entre filas multitudinarias de espectadores con pochoclo en mano. Es como que hay que ser un poquito cinéfilo para ver cine francés. Aunque para mí, es puro prejuicio, Estamos acostumbrados al ritmo y la forma de pensar de Hollywood, y salirse de eso cuesta.

Entonces tenemos Dos días, una noche que es una clásica película francesa (en realidad es coproducción con Bélgica...) . Es todo eso que es el cine francés. Tampoco voy a caer en generalizar: no todo lo que sale del país galo es igual. Peeeero, hay una forma de ver el cine.

¿De qué se trata?

La cosa es que la chica Marion Cotillard, probablemente uno de los rostro más bellos y talentosos que exportó Francia a la cinematografía mundial en los últimos años, se saca todo el maquillaje, deja que se le note el frizz y se clava una sencilla musculosa con jeans. Al carajo el glamour. Fascinante.

Cotillard encarna a una madre de familia que está recuperándose de una crisis depresiva y cuando está por volver a la fábrica donde trabaja se plantea una disyuntiva. Toda la hora y media de película girará entorno a un planteo bien simple: sus compañeros de trabajo deben optar entre un bono de 1000 euros o que ella mantenga el puesto. Ja! Ya votaron el viernes por el bono pero Marion y una amiga convencieron al jefe de realizar una nueva votación. La chica tiene el fin de semana (dos días, una noche) para convencer a sus colegas de que elijan preservar su puesto y renuncien al bono.

Que bello es el cine en francés

Sí, podría ser el argumento de una película independiente yanki. Pero hay algo que para mí es lo que la hace tan francesa: la postura ante el mundo. Dos dias, una noche no es una película optimista. Es, más bien, una película realista. Y eso no implica que sea deprimente o diga "el mundo es una m&e%*a", no no no. No vas a salir del cine con esa idea. ¿Por qué? Porque ser realista no necesariamente implica ser oscuro o negativo, solo implica parecerse más a la vida real. Ahí es donde Dos días, una noche brilla. Es real, es humana. Es cruda, si, sencilla. pero sobretodo "es". Me lo creo.

Podría definirse como una road movie caminada. ¿Una street movie? Algo así. camina, camina, camina,.. golpea puertas, toca timbres... ¿Aburrida? Ni un poco. Claro, si te gustan las de acción, quizás no te guste, pero a mi me pareció fantástica. Porque hace todo con nada. ¿Bono o mantener el trabajo de una compañera? Es un recorrido por el debate ético de cada uno de los trabajadores pero sin moralina (porque es francesa...). Un si, un no. El peligro de volver a caer en depresión. Es eso, sin más, si menos. Y con esta casi nada, te mantiene ahí en vilo esperando a ver si la mina logra que no la despidan.

Dos días, una noche, dirigida por los hermanos Dardenne, engancha, así que dale una oportunidad al cine francés.


Duración: 95 minutos
País: Francia, Italia, Bélgica
Año: 2014

El dato: La chica Marion Cotillard, que ganó el Óscar por Piaf estuvo nominada al Óscar por esta película. Se pone la película al hombro y la sostiene todo el tiempo ella. Gran trabajo :)

miércoles, 21 de octubre de 2015

Volver al Futuro y yo: confieso que he pecado

Recuerdo hace varios años, estaba en una clase de guión en la facultad. El profesor quería hablar de una película que conociera y amara todo el mundo para poner un ejemplo de algo que ya no recuerdo. Dice: ¿Indiana Jones?. Levanto la mano porque amo esa saga y, si, me la sé de memoria. Pero la levantada de manos no fue unánime. Va por otra y dice: Volver al futuro. Nunca tantos argentinos juntos estuvieron tan de acuerdo sobre algo.  Yo no levanté la mano. Disimulé.


Pasando por clases, conversaciones con amigos, ratos libres en el trabajo, cada cierto tiempo salía la charla respecto a lo genial que es Volver al futuro. Yo decía algo y todos me miraban espantados. ¡Estás loca! ¡No puede ser! La indignación era descomunal. Yo trataba de justificarme, pero no había forma. Era el mundo y yo. La gente reaccionaba más o menos así:




No recuerdo la fecha exacta ni por qué motivo no lo hice antes, pero hoy, con 30 años, puedo decir que solo fue el año pasado cuando vi por primera vez Volver al futuro.

Si, he pecado, pero me redimí. Y hay algo que me pueden seguir reprochando: ni siquiera es que la busqué y la vi. No. Apareció haciendo zapping y lo supe: era mi momento de volverme un ser humano normal. Mi redención. 

Estaban dando la 2 y me quedé viendo sin importar más nada porque la pantalla estaba ante mis ojos mirándome como si lo supiera. Sabía que hasta ese día DeLorean y Marty McFly no significaban nada para mí, pero era el momento de cambiar la historia.

La vi completa, atrapada, experimentando, como me dijo un amigo, la sensación única e irrepetible de ver Volver al futuro por primera vez. 

Un desconocido programador de ese canal de cable -al que le agradezco- supo que una no alcanzaba. Yo debía ver las tres. Y así fue como en un fin de semana vi la 2, la 1 y la 3 (en ese orden) y finalmente me redimí. Atrás quedaron las explicaciones de por qué nunca busqué verla o cómo no se cruzó por el camino de mi infancia. El destino, la casualidad, quien sabe...

Hoy, 21 de octubre de 2015, puedo decir con alegría que entiendo por qué todos, incluida yo, estamos hablando de la llegada de Marty McFly al futuro. Misión cumplida. 




martes, 20 de octubre de 2015

Crítica de 'Hombre Irracional' de Woody Allen: existir a cualquier precio

Gravier Productions
Recién hice la cuenta y Hombre Irracional es la película número 16 que veo de Woody Allen. Lleva filmadas 45 así que podríamos decir que lo conozco bastante sin ser experta. Eso sí, cuando se estrena una nueva de él, no dudo en ir a verla.

El comentario que puedo hacer sobre Hombre Irracional depende de qué punto tome como referencia.

Si comparo este nuevo film contra "el cine", es una buena película, con excelentes planteos filosóficos, que habla del romance y la moral con igual facilidad. Cierra, entretiene y está más que bien.

El conflicto me surge cuando me veo en la tentación de comparar la película con lo mejor de Woody Allen. He leído críticas que la comparan con Match Point. No, permítanme disentir. Match Point fue una película genial, brillante. En esa línea y ese nivel pondría también a Blue Jasmine.

Hombre irracional no es Match Point pero tampoco creo que pretenda serlo. Lo que no me terminó de cerrar es que para comedia, no es suficientemente cómica, y para drama, no es suficientemente oscura. Ojo, comparando a Woody con Woody, fuera de eso es una gran película.

Entonces, ¿de qué va la cosa?

El protagonista (Joaquin Phoenix - siempre eficiente) es un profesor de filosofía apático, borracho, depresivo y pesimista que no siente ningún interés por la vida. Es el arquetipo de casi todos los films de Woody Allen. Es Woody Allen, en su versión dramática. El hombre llega a una nueva universidad donde se enreda con una profesora casada (Parker Posey) y una estudiante (Emma Stone). Hasta ahí, una comedia romántica de visión desencantada.

Pero en medio de eso llega la vuelta de tuerca. Tranquilos, no hay spoiler!!! A partir de cierto hecho, el protagonista decide hacer algo inmoral que lo hace sentir vivo. Y ya verán que es bastante irónico.

El sentido de la vida es una constante en el cine de Allen, abordada desde diversos matices e historias. Lo curioso de Hombre irracional es que en la película, cuando este profesor se planta ante esta situación que lo renueva, el tono sigue siendo el mismo. Lo curioso es que Joaquín Phoenix ES oscuro. Me costó no ver un ambiente más perturbado desde el giro argumental. Quizás se trate de mantener siempre el tono en sintonía con el estado anímico del personaje de Phoenix, aunque aún así, para mí, falta drama.

Eso sí, lo maravilloso es el final: muy Woody Allen y, ahí sí, muy Match Point.

Porque Woody es Woody y lo amaremos siempre

Al margen de esos detalles que no me cerraron del todo (y hasta me da no sé qué decirlo, porque, venga, quien soy yo para decir que Woody puede errarle en algo), nuestro querido director neoyorkino está a punto de cumplir 80 y estrena un film por año desde 1969. O sea! Se dan cuenta?

Me imagino su mente como sus primeros films: un manantial de ideas filosóficas, chistes de humor negro y mujeres que lo enamoran. Eso son sus películas, con grandes matices y aun hoy efectivas. El tipo puede repetir temas, recursos, pero quién no?

Hombre irracional puede encantarles o convencerlos hasta ahí, pero de algo estén seguros: están viendo la obra de una leyenda.

Duración: 95 minutos
País: Estados Unidos
Año: 2015

El comentario de color: ¿no es genial que Joaquin Phoenix aparezca con panza cervecera? O sea, sabemos que no es el típico actor hollywoodense, estrella, ni nada de eso, es re perfil bajo, pero de veras dije: wow, un abdomen de verdad! :)


jueves, 15 de octubre de 2015

Paisá de Roberto Rossellini: una película accesible para entender el neorrealismo italiano

OFI
¿Y para qué irse hasta 1946 y ver una película italiana en blanco y negro? Bueno, porque no solo de pochoclo está hecha la vida. Así que para hablarte un poco de la relevancia histórica del neorrealismo, voy a tomar esta película que, para mí, es de las más accesibles, de las más llevaderas y fáciles de ver.


Pese a su trascendencia histórica, el neorrealismo italiano no atrajo multitudes. Fue un cine marginal que, sin embargo, logró cambiar el camino de la realización cinematográfica. 

Hubo tres cosas que el neorrealismo aportó al cine y lo cambió para siempre:

  • El rodaje en escenarios naturales
  • La participación de actores no profesionales 
  • El relato de historias cercanas a la realidad del espectador
Y entre la camada de directores que protagonizaron este momento histórico del cine estuvo Roberto Rossellini con su llamada "Trilogía de la guerra", que con tres films le dijo al mundo: bienvenidos a la realidad.

Tras formarse en el Cinecittá y en medio de un cine fascista (básicamente, mega-producciones sobre las glorias del imperio romano), Rossellini, junto a realizadores como Vittorio De Sica y Luchino Visconti, deciden cuestionar este cine italiano grandilocuente, basado en mitos atemporales que nada tenían que ver con la realidad del pueblo.

Con esta premisa, Rossellini decide incorporar la estética documental a la ficción para mostrar la verdadera Italia. Así surge su trilogía:

  • Roma, cittá aperta (Roma, ciudad abierta) de 1945
  • Paisá (o Camarada en España) de 1946 
  • Germania anno zero (Alemania, año cero) de 1948.
Hay un avance cronológico de una a otra. La primera se sitúa en plena 2° Guerra Mundial, la segunda en el fin del conflicto, y la última en la devastación de la posguerra.

Argumento y estructura de Paisá

El film narra la liberación de Italia por parte de las tropas norteamericanas y se estructura en seis episodios que recorren el territorio de la península de sur a norte. Esta estrutura es la que, a mi modo de ver, la hace accesible. No es tediosa y sorprende.

  1. Sicilia: una chica italiana ayuda a un grupo de americanos a penetrar en medio de un terreno que no conocen, tratando de que los alemanes no los vean.
  2. Nápoles: un niño pobre que comete pequeños robos, deambula por una ciudad destruida acompañado por un americano negro, miembro de la policía militar, quien sueña con un regreso triunfal a su tierra. Sin rumbo y casi sin entenderse, logran conectarse. (¡Es mi episodio favorito!)
  3. Roma: sobre un soldado americano y una prostituta italiana. Él, borracho, recuerda a una joven que conoció meses atrás, en una Roma llena de triunfo y alegría. Pero ahora Roma es otra y las muchachas también, muchas prostituidas a causa de la pobreza y la marginalidad.
  4. Florencia: una enfermera inglesa se entera que el hombre al que ama se ha convertido en héroe partisano (italianos que resistían el avance nazi) y decide, junto a un amigo, escabullirse por una zona de combate para encontrarlo, o saber, al menos, que fue de él.
  5. Emilia-Romaña: en un convento, unos frailes franciscanos viven ajenos a la guerra y reciben la visita de tres militares americanos que buscan refugio. Uno es católico, uno protestante y otro judío: ¿Cómo combinar la tolerancia, la fe y la figura de Dios en medio de la guerra? Una tregua espiritual que – aún siendo Rossellini un director católico- permite cuestionarse sobre la verdad y la vida.
  6. Valle del Ponarra cómo los americanos y los partisanos intentan no ser encontrados por los alemanes. Un paisaje vacío, inabarcable; un partisano muerto flota sin rumbo por el río. La nada misma, el perverso souvenir de la guerra

Análisis de Paisá: en búsqueda del sentido

Cada uno de los seis episodios tiene como punto en común su desenlace epifánico. El espectador, los personajes o ambos son testigos de una revelación. Cada historia se resignifica y deja al descubierto lo absurdo de la guerra.

Si se tiene en cuenta que el filme cuenta la liberación de Italia por parte de los aliados, está latente el riesgo de creer que Paisá cae en el infaltable cliché hollywoodense de los americanos salvadores. Ellos, los héroes que liberan al país oprimido de turno de sus pesares y regresan triunfales en medio de vitoreo y banderitas agitadas por muñecas imposibles. Pero no esta vez, porque Paisá es una película italiana.

Si en Roma, ciudad abierta los nazis eran los antagonistas, y los italianos las víctimas, en Paisá los roles son menos claros, porque en la guerra hay dos bandos, pero al final del combate solo hay ruinas. 

Paisá resume la postura ideológica de Roberto Rossellini respecto a la inutilidad de lo bélico. Incluso la alegría por el fin de la guerra es cuestionada: ¿y ahora qué? La verdadera victoria sería que la guerra nunca hubiera existido.

*Este artículo fue publicado originalmente el 31/10/2011 en Suite101.net

Duración: 120 minutos
País: Italia
Año: 1946

jueves, 17 de septiembre de 2015

Los muchachos de antes no usaban arsénico: no es lo que parece...

LK Tel Video
Voy a recordar una película que tuve que ver para la facultad hace varios años y que es una de las mejores que he visto hasta ahora. Es difícil de conseguir, pero un usuario de YouTube la subió completa así que no hay excusas, y ¡se lo agradecemos!. Olvídense de los prejuicios tipo: es vieja, es argentina, no es muy conocida... ¡que eso no los detenga!

“Los muchachos de antes no usaban arsénico” fue estrenada en 1976. Fue filmada en una única locación en Nordelta con un elenco de verdaderas estrellas de la época. Se trata de un film al mejor estilo Hitchcock. El encierro, pocos personajes, el terror que amenaza pero sin ser obvio....

¿De qué se trata “Los muchachos de antes no usaban arsénico”?

Una actriz de cine venida a menos vive en una casona en las afueras de la ciudad, junto a su marido, su ex – administrador y su médico. Cansada de estar aislada, decide vender la casa, pero los tres ancianos temen quedar en la calle y harán lo necesario para que la propiedad no se venda. Una joven, encargada de la gestión inmobiliaria, fingirá ser amiga de los ancianos, con el fin de convencerlos.

Los actores de la película: Ibañez Menta, Soffici y García Buhr

Narciso Ibáñez Menta fue el maestro del terror de la televisión con los recordados programas “El hombre que volvió de la muerte”, “Historias para no dormir”, “Obras maestras del terror” y "El pulpo negro". Español de nacimiento, con su particular voz, logró atemorizar a los espectadores con efectividad y no se privó de participar de filmes de otros géneros. Esa voz de Ibáñez Menta... gloriosa!

Mario Soffici, además de actor, tiene un lugar inscripto en la historia del cine argentino gracias a la dirección de películas como “Prisioneros de la tierra”, pionera por su temática social o la excelente “Rosaura a la diez”, la cual no solo dirigió, sino que escribió el guión junto a Marco Denevi y es considerada una de las mejores películas argentinas de todos los tiempos. Debería entrar directo a cualquier top 10 de films argentinos...

Arturo García Buhr trabajó como actor y director en cine y teatro, iniciándose durante la época del cine mudo. Su participación en el film “Fin de fiesta” (1960) de Leopoldo Torre Nilsson le valió una nominación como Mejor Actor en el Festival de Cine de Berlín.

Las actrices de la película: dos glorias del cine argentino

Quizás para los nacidos post años 70 no sean tan conocidas, pero por aquel entonces eran LAS estrellas. Mecha Ortiz fue una de las actrices más destacadas de la época del oro del cine argentino, al igual que su personaje en “Los muchachos de antes no usaban arsénico”.

Bárbara Mujica actuó tanto en cine como en televisión y entre sus éxitos se destacaron la telenovela “El amor tiene cara de mujer” y las prestigiosas series “Cosa juzgada” y “Atreverse”.

Martínez Suárez, el director del film

José Martínez Suárez comenzó su carrera como asistente de dirección en 1949 y debutó como director en 1960 con “El crack”. Solo filmó seis películas, pero de una calidad notable. En la actualidad se desempeña como docente y es el director del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Sí, también es conocido por ser el hermano de Mirtha Legrand.

Una película sobre tres viejitos autoritarios... ¿metáfora?

Si bien a simple vista “Los muchachos de antes no usaban arsénico” es una película de intriga con algo de humor ácido, una lectura de su argumento deja en evidencia que, además, se trata de una metáfora sobre el último golpe de Estado en Argentina, sucedido en 1976, momento en el cual fue producido el film.

Estos tres ancianos que manejan a su antojo lo que pasa en esa casa donde ya dos de sus esposas han desaparecido de forma sospechosa, son una clara referencia a ese país gobernado por la junta militar (de tres personas...) donde la gente desaparece sin saberse qué pasó con ellos.

Pero no es invento ni mérito mío! El propio director confirmó en una entrevista la doble lectura del film.

¡Véanlo! ¡Véanlo! y ¡Véanlo! Es una GRAN película. Un film de suspenso apto para cardíacos.

*Este artículo fue publicado originalmente el 15/7/2013 en Suite101.net

Acá, el film completo que está en YouTube (y tiene buen audio!!!):

https://www.youtube.com/watch?v=RgY4DCpZZRc


Duración: 110 minutos
País: Argentina
Año: 1976

sábado, 12 de septiembre de 2015

'La boda de mi mejor amigo', la comedia romántica al revés


TriStar Pictures
Chica conoce chico. Que sí, que no. Que se odian, que se niegan, hasta que se dan cuenta que en realidad se aman y preparan un suculento plato de perdices para consagrar un final feliz. Ambos han encontrado el amor y todos contentos.

Todo historia tiene su estructura, y todo género, sus códigos y clichés. "La boda de mi mejor amigo" es una comedia romántica, de eso no hay dudas. Pero hay romances y romances. Cuando se ve una película de amor se sabe que los protagonistas terminarán juntos y quien elige ver este tipo de film no solo busca divertirse, también quiere hacer catarsis en ese final con beso que tan bien queda antes de los títulos.

De qué va la cosa (incluye spoiler)

En "La boda de mi mejor amigo" el conflicto se desata cuando Julianne (Julia Roberts) se entera que su mejor amigo, Michael (Dermot Mulroney), se va a casar. Ella entra en caos al darse cuenta que siempre estuvo enamorada de él. Julianne es nuestra heroína: debe conseguir el amor de Michael para tener su final feliz. La novia, Kim (Cameron Díaz), es rica, linda, joven, algo desquiciada, pero básicamente perfecta: enemiga ideal para la mujer promedio. Julianne tiene a George (Rupert Everett), su otro amigo: inteligente, elegante, apuesto, soltero…y gay. Con un amigo comprometido y otro sin posibilidades amorosas, Julianne se encuentra en la crisis de cualquier mujer soltera que no vislumbre a su príncipe cerca. O que lo ve, pero está ocupado. Para variar, Julianne es nombrada madrina de la boda: tendrá que pasar tiempo con la harpía que le quitó al hombre –su hombre– al que no sabía que amaba. ¿Cuál fue la mala acción de Kim? Ninguna. ¿Quién está actuando mal? Julianne. Por eso, porque si hay algo que caracteriza al cine es la justicia final de los argumentos, nuestra heroína no logrará conquistar a Michael. ¿Por qué? Porque, en realidad, ella es la villana.

¿Qué la hace diferente? 

La película fue una comedia romántica exitosa, presente en cualquier listado de las mejores de su género. Pero su logro no es el romanticismo, sino el cambio en la focalización del relato: es una historia de amor contada desde el punto de vista de la villana. Esta ambigüedad, que destroza el maniqueísmo de buenos y malos, es lo que hace de esta película una comedia romántica distinta. Todos queremos que Julianne conquiste a Michael, pero el deseo no será concedido, porque aunque la historia esté contada desde “la mala”, quienes triunfan son “los buenos”.

¿Realismo? Algo de eso hay

"La boda de mi mejor amigo" habla, como toda comedia romántica, de la imposibilidad de encontrar el amor. Y la soltería que se potencia si, como dice George: “la mayoría de los hombres solteros tremendamente guapos de su edad son gays”. Pero el reclamo no es exclusivo de Julianne: “se busca soltero de treinta y pico, sin compromisos (pero dispuesto a uno), heterosexual y ligeramente irresistible” ¿Quién dijo que el cine no es realista?

Viene spoiler de nuevo! (igual la vio todo el mundo, pero por si acaso...)

"La boda de mi mejor amigo" es de esas comedias románticas distintas. Julianne termina sola y sin promesas de amor, bailando con George, al ritmo de la archifamosa canción “I say a little prayer”. Porque como él le dice: “¡Que demonios! La vida sigue y quizás no haya matrimonio, quizás no haya sexo, pero...¡como vamos a bailar!”. Y al final, bailar sola también es bailar.

Título original: My best friend's wedding
Duración: 105 minutos
País: Estados Unidos
Año: 1997

De yapa, lo menos visto de la película: los títulos del comienzo (típico que la agarrás empezada en el cable...)



*Este artículo fue publicado originalmente el 23/12/2013 en Suite101.net

¡¡Nuevo sitio!!

Ahora me encontrás en  https://laentradaalcine.com  ¿Redes sociales? Obvio! En Facebook y Twitter: https://www.facebook.com/laentradaalc...